La actualización de peajes y cargos para 2026 ya está encima de la mesa, y si gestionas una cartera de suministros, ya intuyes que se vienen llamadas, dudas, comparativas rápidas y la necesidad de convertir un cambio regulatorio en decisiones sensatas. Te contamos lo esencial y, sobre todo, cómo llevarlo a una conversación clara con tus clientes.
¿Qué cambia exactamente este 2026?
Para situarnos: peajes y cargos son parte del componente regulado de la factura. No dependen de la comercializadora y se traducen, principalmente, en dos piezas que todo asesor maneja a diario: energía (€/kWh) y potencia (€/kW·año). En 2026 hay ajustes en ambas, y el valor está en explicarlos con números y contexto.
En el término de energía, la variación media respecto a 2025 se mueve alrededor del +5%, con diferencias según tarifa (2.0TD, 3.0TD y distintas 6.xTD). ¿Qué implica este cambio? Que conviene mirar el consumo por periodos y hábitos horarios: a igualdad de kWh anuales, el impacto puede variar si el consumo se concentra en P1–P3 o si está más repartido. Para armar una comparativa ordenada, ayuda tener una referencia de estructuras y opciones disponibles en las tarifas de electricidad.
En potencia, el incremento es más moderado (entre +2,6% y +4% según tarifa). Esto suele reactivar un clásico de la asesoría, que es revisar si la potencia contratada está alineada con el uso real y si hay margen de ajuste sin comprometer operativa. Además, aparecen otros cambios regulados como la bajada de pagos por capacidad respecto a 2025 (con impacto en el coste final regulado) y variaciones estimadas en penalizaciones por excesos de potencia.
Guion, métricas y recomendaciones para trasladar estos cambios a tu cartera de clientes
Primero, aclara qué parte es regulada y no está “negociándose”; después, cuantifica el efecto con datos del punto de suministro (consumo y potencia); y, por último, propón una acción concreta.
A la hora de priorizar, suele ser útil separar el análisis en dos carriles. Por un lado, energía: perfil horario, sensibilidad por periodos y escenarios de precio. Por otro, potencia: picos, margen de seguridad y coste de los excesos (que, para 2026, se estima con incrementos entre el 1% y el 3%). Si aparece el término “exceso de potencia”, es el coste asociado a superar la potencia contratada, algo que penaliza sobre todo a suministros con picos frecuentes o mal dimensionados.
Cuando se entra en la parte de recomendaciones, conviene no forzar respuestas únicas. En algunos casos, el encaje pasa por revisar una estructura de precio variable; en otros, el objetivo es estabilidad presupuestaria; si necesitas contrastar una opción ligada al mercado, puedes apoyarte en una referencia de tarifa indexada para evaluar si tiene sentido en ese perfil concreto.
Por último, hay que mencionar otros costes regulados con naturalidad, como el bono social (aprox. 6,98 €/CUPS/año, alrededor de 0,58 €/mes). No porque cambie la estrategia por sí solo, sino porque refuerza la transparencia y reduce la sensación de “sorpresas” cuando se compara 2025 vs. 2026.
Para los gestores que, además de asesorar, operáis con una red comercial o buscáis un socio energético que os ayude a dar continuidad a vuestras carteras, contar con una comercializadora que entienda este tipo de análisis marca la diferencia. En Aletteo trabajamos precisamente desde ese enfoque: lectura regulatoria, números claros y soporte real para vosotros.
Los peajes y cargos 2026 son un cambio lo bastante visible como para requerir una explicación bien hilada. Si lo aterrizas en energía y potencia, lo cuantificas con datos reales y propones una acción concreta, la revisión regulatoria se convierte en una conversación útil. Ahí es donde un buen asesor gana confianza al poner orden y dejando a cada cuenta con una decisión clara sobre la mesa.